Nos cuenta entender que no solo existe el presente, que existió el pasado y existirá el futuro. Somos unas máquinas ansiadas por consumir y satisfacer nuestras necesidades, comprar es más importante que preservar
El Caño Juan Angola, ese del que tanto hablan, el que está en el ojo de todos, por el que todos quieren trabajar y no hacen nada, está entre la basura y el olvido. Hoy día es uno de los más contaminados en Cartagena, donde reposan toneladas de basura, desechos sólidos y líquidos, en donde los carretilleros vierten basuras por montones, los indigentes hacen sus necesidades fisiológicas y algunos transeúntes y residentes se bañan para saciar el calor en estas aguas.
Simisterra Pérez el cochero de la Unión, el ciencuentón que trabaja por el sustento del día a día y que tiene 18 años viviendo a orillas del basurero del Juan Angola, se pregunta que le estamos dejando de herencia a las futuras generaciones
, en su casita de madera, con su techo remendado y peinando la melena de su caballo cuenta que la vida en el barrio Torices, sector la Unión ha sido dura, que todo el tiempo les ha tocado convivir con los malos olores, la cantidad de basura que se aísla en su pequeño patío
, cercado con apenas unas láminas de zinc, llena de agujeros y soportando las ratas, cucarachas, mosquitos, el crujido de las ranas entre otros animales.
Bolsas, tablas, conchas de plátano, ramas de árboles, sillas partidas, desechos sanitarios, esto y mucho más reposa en el caño Juan Angola como si este fuera el basurero de Cartagena... Me siento en la terraza, debajo del pálito de almendras y veo pasar las busetas de Ternera, Socorro, Olaya, todas cargadas de pasajeros sin cultura ambiental, que tiran por la ventanilla las envolturas, bolsas, papeles que deberían arrojar en una caneca. Y es que después la gente se queja, pero ninguno hace nada para que esto cambie
, cuenta Simisterra en su banquillo de madera.
Publican noticias, vídeos, reportajes, pero ninguno hace nada para que el panorama de este basurero cambie. En las tardes Simisterra se sienta a hablar con su vecina, Marina Ibarra quien tiene 28 años de estar viviendo en la Unión, mucho más tiempo y cuenta que ver el caño en ese estado de contaminación es costumbre, el camión de la basura llega dos veces por semana, los sábados limpian el caño pero al día siguiente todo vuelve a estar igual, a la gente s ele dice que coloquen la basura en la esquina y algunos flojos cuando se les olvida sacarla lo que hacen es tirarla al caño
Juan Angola, un canal de aproximadamente 05 kilómetros de largo pasa por barrios como el Cabrero, Marbella, Torices, Canapote, Crespo, Crespito, 07 de Agosto, San Francisco y parte de la María; 05 kilómetros de basura y de olores nauseabundos.
Y es que ya los ríos, mares, represas de agua están contaminados por nuestros inventos avaros, por los malos hábitos por el actuar ignorante e individualista del ser humano y lo más grave de tanta contaminación ha enfermedades, consecuencias negativas para con los habitantes y con el medio ambiente.
No es que estemos acostumbrados a vivir en la basura, en la porquería sino que es falta de sensibilización, de compromiso por parte de la comunidad
cuenta la señora Marina Ibarra mientras sostiene su pocillo de tinto, una vieja mujer de 52 años, nacida y criada en la Unión, quien ha visto día a día los pormenores del Juan Angola, quien ademas afirma que soporta las basuras porque se le sale de las manos controlar y hablar con su comunidad para que no la tiren por allí, pero en su casa le dice a sus hijos y nietos que no arrojen nada al caño
.
Amanece el basurero, va llegando el atardecer con el basurero y llega la noche con el basurero, lo más preocupante es cuando llueve, el caño se crece y más de una vez se ha desbordado, las basuras empiezan a quedarse en los alrededores, bolas mojadas, desechos orgánicos descomponiendose, residuos desintegrándoe, el olor nauseabundo cada vez se hace más penetrante, los mosquitos y las cucarachas empiezan a invadir las casas, es preocupante tener que vivir así.
Cuenta Marina Ibarrala gente del EPA ha venido por acá a hacer limpiezas al caño, dan charlas, hacen reuniones y ponen hasta carteles en los postes para que la gente se anime a no botar la basura en el caño, pero por aquí nadie le presta atención a eso
.
Por otro lado Simisterra dice que el DADIS llega de vez en cuando a hacer revisiones para ver si hay vecinos enfermos por el basural del caño, como salen tantos animales, vienen a ver si a alguien le picó algo y hasta traen vacunas para los niños
. Con esto cabe inferir que las entidades de protección del medio ambiente y salud están cumpleindo a cabalidad con sus proyectos y con sus funciones para el bienestar de todos y de todo.
Los días van pasando, los recursos naturales se van agotando y vida marina se va extinguiendo y el azul de los mares y el cielo se va tornando gris, ya no se respira un aire puro, ya no se siente una brisa pura y fresca, ¿Que estamos haciendo?. Es momento de hacer un pare y contribuir con la limpieza del caño Juan Angola, de devolverle a la naturaleza lo que se la ha quitado, no desgastar los recursos naturales y lo más importante dejarle a las futuras generaciones tierras fértiles para cosechar, árboles para respirar y agua pura para vivir.
sábado, 16 de noviembre de 2013
¿Y QUÉ PASA CON EL CAÑO JUAN ANGOLA?
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